Atrae más clientes mejorando la seguridad de tu servicio

En el mundo de los emprendedores podemos encontrarnos el caso de que una persona tenga una genial idea pero que ésta no triunfe, mientras que otra persona que ha tenido una similar (aunque no necesariamente igual de genial), sí que lo consiga. Esta casuística no es fácil de explicar, pero la causa habitual suele estar en los pequeños detalles.

Cuando hablamos de “pequeños detalles”, no nos referimos a cuestiones triviales, sino a acciones o servicios que pueden marcar la diferencia entre que una idea genial triunfe o se quede en agua de borrajas. La gran mayoría de las veces, este tipo de detalles no tiene que ser necesariamente algo relacionado con la idea, sino que puede ser un concepto más global. En esta entrada vamos a hablar sobre una de esas claves: la seguridad.

A la hora de dar forma a nuestra idea de negocio, es importante que pensemos cómo podemos aumentar la seguridad de nuestros usuarios. Si un posible cliente ve nuestro servicio y desconfía de él porque piensa que es peligroso o potencialmente dañino, es casi seguro que no vamos a lograr que pruebe lo que ofrecemos. Sin embargo, con estas claves que os damos hoy, seguro que podréis trabajar en ello:

  1. La seguridad debe ser palpable. Aunque parezca contraproducente, si el usuario se encuentra con determinadas barreras de seguridad al probar el servicio, su sensación de seguridad se verá aumentada. Esto, como veremos más adelante, no quiere decir que deba ser poco intuitivo, sino que es necesario que vea de primera mano cómo funciona la seguridad en el servicio.
    Un ejemplo de este tipo de sistemas lo encontramos en la verificación en dos pasos. Si implantamos este tipo de verificación en un comercio online, el usuario sabrá con certeza que es muy difícil que alguien no autorizado acceda a su cuenta. La tienda únicamente debería implementar en su plataforma un servicio de automatización de SMS como Infosms para que se encargue de enviar los mensajes de confirmación de forma automática.
  2. Hay que mantener los sistemas de seguridad actualizados. Muchas empresas optan por incorporar sistemas de seguridad preconfigurados para sus servicios. Esta solución es práctica, pero el trabajo no debería quedarse ahí. Lo mejor que pueden hacer las empresas es estar al tanto de qué avances se han producido en este campo y estudiar si les merece la pena introducir nuevas mejoras.
    Por ejemplo, si tenemos una app y queremos facilitar la autenticación de nuestros clientes, deberíamos ver si nos interesa añadir la compatibilidad con los lectores de huellas. De esta forma, el cliente vería que la empresa trabaja de forma constante en mejorar e implementar nuevas soluciones de seguridad.
  3. No hay que crear obstáculos innecesarios. En el primer punto comentamos que el usuario debe encontrarse algunas barreras de seguridad para darse cuenta de que está seguro en nuestro entorno. Aunque esto es cierto, no quiere decir que la experiencia de usabilidad deba estar llena de obstáculos. Por ejemplo, si cuando va a iniciar sesión con la verificación en dos pasos no le llega el SMS (porque no tenga cobertura, p.ej.), debería existir una posibilidad alternativa para poder autenticarse en el sistema.
  4. La comunicación con el cliente es clave. Por mucho que nosotros trabajemos en incorporar las mejores medidas de seguridad, si los clientes no saben que dichas medidas están en marcha, es muy probable que sigan pensando que ofrecemos un servicio inseguro.
    Esto quiere decir que, si apostamos por añadir la autenticación por huella o si actualizamos nuestros servidores para corregir determinada vulnerabilidad existente en la red, tenemos que informar de ello para que tanto clientes como potenciales clientes sepan que están a salvo usando nuestro servicio.

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